14 años
En la terraza de mi casa (que no tenía terraza! había que subirse a la medianera, saltar y treparse empujándose con los pies en la pared), mediatarde de invierno, leyendo y comiendo mandarinas. Frescas, dulces, jugosas. Un sabor absolutamente irrecuperable.
Hace dos días
Colectivo. Ventanilla con montañas móviles. Lectura. Maníes con chocolate.
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